Una ventana al pensamiento indígena.
Esta máscara no es un objeto decorativo inerte; es una expresión de vida tallada en el Valle de
Sibundoy. El rostro, esculpido a mano en madera, captura una expresión de asombro y respeto,
características propias de la ritualidad del Carnaval del Perdón.
Lo que hace excepcional a esta pieza es su intervención con chaquiras. Miles de cuentas de vidrio han
sido aplicadas una a una sobre la superficie superior, formando patrones geométricos que representan el
"sentir" y el "pensar" de la comunidad Kamëntsá. Estos colores vibrantes contrastan con la sobriedad de
la madera natural, creando un equilibrio perfecto entre la tierra y la luz.
Alto: 40 cm | Ancho: 11 cm | Técnica: Talla en madera y enchape en chaquira